Filosofía de las Ciencias Humanas y sociales. (Síntesis)

 

Filosofía de las Ciencias Humanas y sociales.

(Síntesis)

 

Es un libro que  esboza varias lecturas seleccionadas para una iniciación a las ciencias humanas y sociales. La lectura nos precisa la necesidad de leerlo con calma y las veces que requiéranos para una mejor comprensión.

Nos menciona tres grandes posturas al respecto:

 

• Postura o aproximación empírico-analística

 

• Postura fenomenológica, hermenéutica y lingüística

 

• Postura dialéctica

 

Nos encontramos con una polémica sobre el estatuto de cientificidad de las ciencias humanas y sociales. En el siglo XIX se inicia un momento en el cual  el  pensamiento y la reflexión pugnaron por encontrar estabilidad. Se planteaban varias interrogantes en torno ¿A qué es ciencia?

Lo más preocupante giraba alrededor de lo que se consideraba ciencia. Lo más inquietante es observar la diversidad de criterios de lo que significa ciencia. La cuestión candente era buscar en la raíz del problema para encontrar posibles interpretaciones.

Hay dos tradiciones importantes en la filosofía del método científico: la aristotélica y la galileana. La primera se remonta a Aristóteles y la segunda aunque recibe  nombre de Galileo Galilei hunde sus raíces más allá de Aristóteles, en Pitágoras y Platón.

• Aristotélica:   “Aristóteles² consideraba que la investigación cientifica daba comien- zo allí donde se percataba de la existencia de ciertos fenómenos.” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982). Es así que la Investigación científica se da al comienzo de la observación de un fenómeno. Esta se da cuando se logra dar razones de estos fenómenos o hechos (inducción).  Para Aristóteles existe una segunda etapa en la explicación científica: el deductivo, la cual exigía una relación causal entre las premisas y la conclusión acerca del hecho o fenómeno a explicar Cuatro aspectos de la causa; la causa formal, la causa material, la causa eficiente y la causa final.  Aristóteles siempre buscaba una explicación teleológica.

 

Galileana: El centro de la investigación ya no es el mundo, es el hombre. Del por qué y para que se pasa al cómo.  Nace una nueva clase social la burguesía, la cual  buscaba hechos más concretos y su sentido del orden y de lo positivo, es decir ir a lo útil y pragmático. Bacon el gran apóstol de esta actitud cientifica “La >>nueva ciencia<< va a considerar como explicación científica de un hecho, aquella que venga formulada en términos de leyes que relacionan fenómenos determinados numéricamente, es decir, matemáticamente” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982).  El análisis experimental la hipótesis con las consecuencias deductivas.

Así inician las primeras polémicas explícitas de la filosofía de las ciencias sociales. Positivismo decimonónico frente a hermenéutica.

Situados a mediados del s. XIX, en medio de un panorama de crisis social que busca la estabilidad y con los estragos de la revolución francesa. Las ciencias naturales cada vez más asentadas en los pilares de la tradición galileana y las ciencias humanas con grandes logros y pretensiones científicas.

Las dos principales oposiciones no tardaron en hacerse presentes, una de ellas llamada Filosofía de la ciencia decimonónico, representada por A. Comte y Stuart Mill. Sus rasgos característicos se reducen a cuatro aspectos.

 

Aspecto

Característica

El monismo metodológico

Los objetos de investigación pueden ser diversos, pero debe existir una unidad de método y homogeneidad doctrinal, es decir, solo se puede entender de única forma, aquello que se considere como una autentica explicación científica

El canon de las ciencias naturales exactas

El llamado método positivo, tenía un canon o ideal metodológico frente al que se confrontaban el grado de desarrollo y perfección de todas las demás ciencias. Este baremo lo constituía la ciencia físico-matemática

La explicación causal

Tal explicación de carácter causal (por qué ocurre el fenómeno), viene expresada en la búsqueda de leyes generales hipotéticas de la naturaleza que subsuman los casos o hechos individuales. Es encontrar las causas o motivos fundamentales.

El interés dominador del conocimiento positivista

Desde Bacon hasta Comte, pondrán énfasis en la predicción de los fenómenos. Usar principios de la física y la matemática en las ciencias sociales. Lo que Adorno y Habermas denomino la razón instrumental.

 Fuente:  Mardones, J. y Ursúa, N. (1982) Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Editorial Fontamara. Barcelona, España

 

Es en esta parte, que estalla la polémica y aparece una tendencia antipositivista, denominada hermenéutica. Esta tendencia anti-positivista representada por filósofos, historiadores y científicos sociales como Johann, DroysenWilhelm Dilthey, Simmel  y Max Weber, entre otros. Lo que los unifica es esta posición científica es su rechazo al monismo metodológico del positivismo, a la física-matemática como canon ideal regulador de toda explicación científica, y al afán predictivo y causalista y de la reducción de la razón a la razón instrumental.

 

Hermeneutas

Postura

Droysen

El ser humano expresa su interioridad mediante manifestaciones sensibles que reflejan su interioridad. No captar esta dimensión interna, equivale a no comprenderlo. Droysen fue el primero en utilizar la distinción entre comprender y explicar a fin de diferenciar el método que debe emplear la historia en la concepción de las ciencias humanas (Verstehen-comprender), la postura física-matemática de explicar (Erklären) y la de la tecnología y filosofía “conocer” (Erkennen).

Dilthey

La comprensión se funda en esa identidad sujeto-objeto propia de las ciencias del espíritu. Las ciencias del espíritu como la historia pretenden comprender hechos particulares mientras que las ciencias naturales tratan de formular leyes generales.

weber

Insiste en la comprensión como método característico de las ciencias, cuyos objetos presentan una relación de valor, que hace que dichos objetos se nos presenten relevantes con una significatividad que no poseen los objetos de las ciencias naturales como los átomos. Es así como el investigador llega a la compresión de tal significado porque puede compartir, mejor comparte con el objeto, los valores que atribuyen el significado.

Fuente:  Mardones, J. y Ursúa, N. (1982) Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Editorial Fontamara. Barcelona, España

 

Esto significa el comienzo de na gran polémica, sin embargo, no hay vencedores, ni vencidos, solo tenemos posiciones que se contraponen.

 

 

 

 

 

De igual manera, “>>Para ciertos filósofos, la explicación (científica) consiste en procurar que los fenómenos sean inteligibles teleológicamente, más bien que en determinar su predictibilidad a partir del conocimiento de sus causas eficientes” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982). A finales del siglo XIX, dos grandes sociólogos seguían cada uno con una tradición; Emile Durkhein (las reglas del método sociológico) y Max Weber (la sociología comprensiva).

La segunda fase de la polémica o el racionalismo crítico frente a la teoría crítica

 

En el devenir de las dos guerras mundiales de 1914-1918 y 1939-1945, se presenta el llamado resurgimiento de la lógica, iniciado en 1850. El desarrollo de la lógica se vinculó con el positivismo y dio como resultado el llamado positivismo lógico en la década de los veinte. A esta corriente pertenece el llamado neopositivismo del Círculo de Viena, siendo su representante más significativo Rudolf Carnap. Con la llegada de esta corriente (lo que hoy se conoce como filosofía analítica), se afirma que solo los enunciados sometidos a la lógica y la verificación empírica pueden ser calificados como científicos. Por tanto, científico es aquel análisis de la realidad que trabaje en estos dos pilares; la teoría de la relación lógico-matemática y la fase de verificación empírica. Por ende, no es extraño que el énfasis de esta corriente se centrase en:

  1. “La superación de la seudo-ciencia (especialmente la metafísica) mediante el análisis lógico del lenguaje” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982).
  2. “La comprobación y verificación empírica de todas las afirmaciones” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982). De manera que solo se tendrá lo que expresa un estado de cosas objetivos, lo cual equivale a decir, capaz de ser sometido a observación directa y comprobación mediante experimentos.

Dicha propuesta se enfrentó a las consecuencias que se derivaban de aplicar estrictamente el principio de verificación. Karl Popper  diría que “la exigencia mayor de verificabilidad en la experiencia no solo eliminaría las afirmaciones metafísicas, sino aniquilaría las hipótesis empiristas y con ello todo el conocimiento científico natural” (J. N. Mardones y N. Ursúa, 1982).  Es  Popper, crítico del circulo de Viena, situado en la corriente positivista, el que comenzaría a prestar atención a la problemática de las ciencias sociales.

El llamado racionalismo crítico de Popper arremete duramente contra el positivismo lógico del circulo de Viena y plantea que las hipótesis científicas más sencillas, por ejemplo (el cobre conduce la electricidad) si hubiera de ser verificada experimentalmente, exigiría comprobar esta causalidad en todo el cobre del universo, lo cual es imposible de hacer. Popper destaca que no se puede acudir al principio de inducción para resolver el problema. Para ello, la ciencia tendrá que ser deductiva en su justificación o no será un edificio racional. De igual manera Popper subraya que no podremos utilizar la verificación sino la falsificación, es decir, comprobar si algún caso contradice nuestra hipótesis. La ciencia para Popper deja de ser un saber absolutamente seguro para ser hipotético conjetural, deja de ser un camino inductivo para ser deductivo y abandona el criterio de verificación para seguir el de la falsificación. Para Popper, la ciencia no es posesión de la verdad, sino la búsqueda incesante, crítica sin concesiones de la misma.

 

Otra corriente denominada Teoría Crítica de la sociedad o escuela de Frankfurt, se contrapuso desde sus inicios a la tradición positivista. Su fundador fue Max Horkheimer y junto a él trabajaron Theodor Adorno[15]Herbert MarcuseErich Fromm y Jürgen Habermas entre otros. Este último, uno de los más insignes y prominentes defensores de la teoría crítica.

Para Theodor Adorno, la teoría crítica no niega con ello la observación, pero si niega su primacía como fuente del conocimiento al igual que tampoco rechaza la necesidad de atender a los hechos, pero se niega a elevarlos a la categoría de realidad por antonomasia. Lo que es, no es todo expresaría Adorno al señalar que allí donde no se advierte el carácter dinámico, procesual de la realidad, cargado de potencialidades, se reduce la realidad a lo dado. Recalca Adorno que la ciencia moderna, galileana, no ha advertido que es hija de unas condiciones socio-económicas y que está profundamente ligada con un desarrollo industrial.

 

En resumen, las posiciones los correctivos que exponen Adorno son:

a)    Respecto al origen del conocimiento: sitúan el problema en el comienzo de la ciencia, es decir, el problema de la ciencia no está en el problema mental, sino en el problema real, es decir la contradicción.

b)    El método científico: Se impone de igual forma, una metodología que atienda a los datos de la realidad, pero que no olvide que hay que ir más allá de lo que aparece para captar el fenómeno en su objetividad.

c)    La objetividad de la ciencia: Asimismo, la sociedad no puede concebirse como un objeto más, la sociedad es también algo subjetivo, en su razón de su estructura.

d)    El interés que pulsa la ciencia social: Por último, el interés emancipador de la teoría crítica o también llamado el interés por la supresión de la injusticia social. De aquí se deriva su inconformidad, su beligerancia en pro de una buena y racional sociedad y de la constante atención a los desarrollos de la realidad.

La tercera fase de la polémica: Intención frente a explicación o los diversos juegos de lenguaje frente al modelo nomológico-deductivo

En 1942 la filosofía analítica trata de precisar el modelo o teoría de cobertura legal (Covering Law Model or Theory), el cual consiste fundamentalmente en un esquema lógico-básico de explicación causal de Karl Popper que se pretende aplicar a la Historia. El principal representante de este esfuerzo por alargar la vida del modelo de cobertura legal fue Carl Hempel quien sigue apropiándose de una concepción positivista de la ciencia.

Para Hempel una ley es una implicación universal o bien una correlación probabilística, pero cuestionada entre los lógicos por la universalidad de la necesidad, es decir, parece haber una verdad universal accidental (empírica) que es distinta a una lógica necesaria. Nos volvemos a encontrar con las concepciones  >>aristotélica y galileana<< aquí el problema radica en como discernir entre ambas, lo que lleva a la conclusión que es la necesidad y no la universalidad lo que constituye la marca de una conexión nómica o legaliforme.

Frente a este tratamiento positivista de los fenómenos históricos, en 1957 se inicia la polémica, William Dray responde a Hempel y Popper en su obra Leyes y Explicación en la Historia (Law and Explanation in History) que la razón por la que las explicaciones históricas no se fundan en absoluto en leyes generales. Sostiene Dray que explicar una acción es mostrar que esa acción fue el proceder adecuado o racional en la ocasión considerada.

De ahí que un nuevo impulso vino con el aporte de Elizabeth Anscombe quien centró el problema en la noción de la intencionalidad y desató la discusión sobre el tema entre los filósofos analíticos. Su trabajo ayudó a aclarar la distinción entre explicación y comprensión, al mostrar como la conducta intencional lo es a tenor de una determinada descripción y deja de serlo a tenor de otra, e hizo que se prestara de nuevo atención al razonamiento lógico denominado silogismo práctico, noción esta que precede a Aristóteles y que se encuentra en Hegel, siendo muy revalorizada actualmente para la explicación teleológica típica de las ciencias humanas y sociales.

En conclusión, las exposiciones de los autores, los filósofos, científicos y todos los estudiosos de las ciencias, casi siempre están en este proceso complejo de discusión. Entre las que se destacan son las o tradiciones de Aristóteles y Galileo como base de las diferentes posturas planteadas. Sin embargo, vemos que aún siguen en la búsqueda de conectarse con los nuevos paradigmas de las ciencias sociales y humanas, pero ahora también enfrentando los nuevos desafíos que conlleva la globalización.

Bibliografía: J. N. MARDONES Y N. URSÚA. Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Barcelona, FONTAMARA, 1982. p. 15-35.

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